miércoles, 28 de diciembre de 2011

Capitulo XXI: Relaciones virtuales


Con el correr del invierno y el advenimiento de la primavera empecé a ir menos a la Plop y a la Ambar y más a Rheo y a Human, un nuevo boliche que abría en Mandarine, dejando atrás un pasado de chapes con chicos, chapes con chicas, chapes de a tres, otros chapes, etc.

Con Human empezó una etapa distinta, como más madura, ya que me sentía mucho más identificado con la gente que iba a este boliche que con la que iba a los otros. Gente que se vestía muy bien, de promedio de edad de veinte y tantos y que buscaba pasar un lindo rato más que enfiestarse masivamente. También me gustaba el hecho de que estuviera al lado del río y la música actual remixada que pasaban. La contracara era que la gente era más careta y tenía un poco menos de onda, algo que para una persona sola como yo complicaba bastante el terreno.

Ya me estaba cansando de salir solo: significaba quedarme en casa hasta tarde tomando agua mineral hasta que se hiciera la una de la mañana hora que ya me habilitaba a partir hacia el boliche #tristesa. Necesitaba previas, alguien con quién bailar y con quien compartir las situaciones que se iban sucediendo en el boliche. Pero Human era gratis, así que estar solo no era excusa para no ir ya que como no tenía que pagar podía ir un rato y si me aburría me volvía.

La cuestión es que ya no me chapaba a muchos chicos, de hecho nunca me chapé a nadie en Human (solo una chica una vez), alguno que otro en Plop o en Rheo. Ahora estaba en una etapa más de ‘estrella’ en la que rechazaba a los candidatos que se aproximaban, que tampoco eran la gran cosa obviamente.   

Pero Human no iba a ser lo único nuevo del 2009, a mediados del año se estrenaba el chat de Facebook, y si bien muchos al principio no le dimos bola y nos parecía una mierda, al final terminó siendo una herramienta fundamental de primer contacto con desconocidos. Es así como algunos chicos empezaron a contactarme vía chat, y como yo estaba subido arriba de un pony a muchos no les di bola o los trataba en un ámbito más de amistad, pero hubo casos que no pude dejar de lado.

Recuerdo específicamente dos, por los parecidos que tenían el uno del otro. Ambos chicos eran del interior del país, uno de Rosario y otro de Corrientes. Los dos estaban bárbaros de verdad, casi que no entendía por qué me estaban tirando onda a mí. En ambos casos el contacto lo hicieron ellos vía red social, que  dio lugar al contacto vía msn, que dio lugar al contacto visual vía webcam. No era la primera vez que usaba la webcam de la notebook para contactarme con otros, para mí antes de conocer a la otra persona personalmente, era fundamental establecer una conexión visual con movimiento superadora de las fotos. Hay mucha foto trucha o photoshopeada por todos lados y todos tenemos fotos que nos suman de dos a tres puntos lo que realmente somos. En ese sentido la webcam era fundamental para ver a lo que uno se enfrentaba y obligaba a uno a mostrarse tal cual es, sin sorpresas.

Lo peculiar de estos casos es que empecé a tener otro tipo de interacción a la que no estaba acostumbrado. Por iniciativa de ellos y con mi consentimiento nos vimos a través de la cámara ‘como Dios nos trajo al mundo’, desnudos y tocándonos las partes íntimas claro está. Yo soy bastante pudoroso, incluso me estoy poniendo colorado mientras lo escribo, pero el hecho de que vivieran en otra provincia y que no me los iba a cruzar por la calle liberó un poco mis trabas mentales dando lugar al placer virtual.

Con el tiempo, y como de costumbre, me di cuenta que yo en realidad era un tarado ya que existen varias páginas webs de contacto con chongos con fines sexuales y hasta páginas de webcams públicas y que son ampliamente utilizadas en el mundo gay, claro que en aquél momento yo no tenía la menor idea y el histeriqueo de facebook era mi única herramienta para conocer gente.

Las sesiones se repitieron, sobre todo con el rosarino, pero igual todo se mantenía en un ámbito bastante naive. La verdad que si bien encontraba excitación en el hecho, todavía estaba lejos de acercarse a una paja para mí. Lo que me gustaba era la posibilidad de acceder a la intimidad de otras personas de una manera mucho más fácil que el ámbito personal. De hecho, este tipo de ‘sexo virtual’ iba a constituir mi mayor aproximación al sexo real por el resto del año.

Claro que cuando las llevé a cabo nunca iba a pensar que me iba a terminar encontrando cara a cara con ellos, los dos, en Buenos Aires. Al rosarino me lo crucé en la Plop y al correntino en Human. De todas maneras esto ocurrió en el 2010 cuando yo ya estaba en una relación formal, de manera que no pasó de un saludo y de sentir una vergüenza muy grande por terminar conociendo personalmente a aquellas personas con las que estuve masturbándome virtualmente. Heavy.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Capitulo XX: Slowly coming back inside


No recuerdo bien cuál fue el motivo, pero un día decidí ponerle fin al ritmo de vida que estaba llevando. Tal vez influyó el hecho de que cada vez conocía más gente y no me daba la cara para andar haciendo cualquiera. Tal vez fue el hecho de tener que juntar los boletos de colectivos para ver la hora en que llegué y la hora en que volví del boliche porque no me acordaba de nada, cosa que me causó bastante miedo porque estando absolutamente solo era peligroso. Tal vez fue la gripe A que estaba de moda en aquél momento y que aunque sea un poco nos obligaba a ser más cuidadosos. O tal vez fue el hecho de que ya no me copaba tanto la idea de salir a chapar pendejitos y ponerme en pedo.
También aflojé con el proceso de ‘coming out’. Era invierno y en mi cabeza tenía la idea de invitar a mis ocho amigos a mi casa en Mar del Plata a pasar un finde largo de julio o agosto, tal como habíamos pasado ese verano en Gualeguaychú. La idea era que en medio del asado que seguramente cenaríamos en el quincho de casa, yo me iba a levantar y les iba a decir. “Muchachos, tengo que contarles algo que hace tiempo me vengo guardando y creo que es hora de que lo sepan: me-la-las-tro”. Así sin anestesia y con la tranquilidad de que cuatro amigos ya lo sabían, todos quedarían debidamente notificados. Claro que eso nunca pasó, ya que si bien mandé la invitación, nunca coincidimos en una fecha en la que pudiéramos ir la mayoría. Un poco me frustró y otro poco sentí que el proceso de ‘coming out’ era una gran cagada. Por qué uno tiene que andar dando explicaciones (porque no me vengan con que uno está contando, uno está dando explicaciones) de lo que le gusta hacer, de lo que es? Con este pensamiento en la cabeza empecé a descartar la idea de hacer un proceso de ‘coming out’ masivo y a tomar la postura de que si a alguien le interesaba realmente saber de mí que preguntara personalmente.
Sin embargo hubo alguien más que se enteró que era gay en ese invierno, y este caso fue el más fácil que tuve que enfrentar y fue absolutamente voluntario e innecesario por ponerle algún rótulo. Resulta que dentro de mi grupos de amigos a veces participaba de las salidas una chica, ex compañera nuestra del colegio y que era la mejor amiga de mi mejor amigo. En ese invierno de 2009, mi mejor amigo había sido dejado (temporalmente) por la novia de manera que se encontraba soltero después de cuatro años de noviazgo. Su mejor amiga (y amiga mía) también se encontraba soltera. Y a que no saben qué pasó? El garche, eso pasó. La cuestión es que empezaron a garchar, digo a  tener relaciones sexuales y al único del grupo que le contaron fue a mí. Supongo que era una persona de confiar, no sé, pero vamos a lo importante. Un sábado salimos a tomar algo los tres a un bar de mala muerte, y a hablar y reirnos un poco de su situación. Entre cerveza va y cerveza viene, ella se levantó al baño y me dejó solo con mi mejor amigo (que ya sabía de mí como cuento en el post “El momento más difícil”). Entonces le dije: “Me parece que le voy a contar lo mío”. Mi amigo puso cara de sorpresa y poco convencido dijo: “Te parece?”, “Ya fue” le dije.
Las razones por las cuales había decidido contarlo eran sencillas:
1.        Ella es una chica liberal en todo sentido, en la forma de pensar y en la forma de actuar, incluso se encontraba cursando un seminario de sexualidad, no iba a tener problemas con el tema.
2.        Si bien no confiaba plenamente en su discrecionalidad, la conocía hacía años y lo tomaba como una prueba de su amistad.
3.        Tenía encima muchas birras, estaba medio en pedo.
Es así cómo cuando volvió del baño se sentó y le dije: “Te tengo que contar algo”. La cara de mi amigo se transformó y se puso colorada. “Soy gay”. Ella puso los ojos redondos y abrió la boca con gesto de asombro. Fue sólo un segundo, luego la cara volvió a la normalidad y medio que se emocionó principalmente de que se lo estuviera confesando. No recuerdo mucho cómo siguió la charla, sí me acuerdo que me dijo que seguramente para mí haya sido duro lidiar con eso y no poder contarlo y que contara con ella para todo lo que necesite.
Tal como en las anteriores experiencias de coming out, sentí que el confesar lo que me estaba pasando en vez de alejarme me acercaba mucho más a las personas. Y fue genial esa noche, que pintaba como algo muy tranquilo y que terminó siendo muy importante para mí en lo que siguió del año, ya que con ella pude compartir muchas de las cosas que me pasaron y porque un par de meses después de mi ‘coming out’ ella se puso de novia con una chica e inmediatamente le contó a todo el mundo, con lo cual me sirvió para ver fue la reacción generalizada de mis amigos. También se lo contó a sus padres y a amigas de ella que eran más conservadoras.
Todo el proceso por el que ella pasó y por el que yo estaba intentando pasar nos unió mucho más. Y si bien ella contó todo de una, el proceso no fue menos doloroso. Igual lo suyo fue temporario, después de casi un año de lesbianismo salió a buscar pijas nuevamente. ‘Quiero pija’ me decía, jajaja.
En fin, con la cabeza puesta en realizar ‘coming outs’ espontáneos cuando se diera la situación, nos fuimos mi amigo, ella y yo del bar. Claro que ellos se fueron juntos a un hotel y yo me fui a mi casa a dormir. En otro momento tal vez hubiera ido corriendo a un boliche, ya no, ya pasó… o al menos en ese momento lo creía así.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Capitulo XIX: Is this love?


En medio de la vorágine bolichera conocí a un chico que lo voy a llamar N. Lo agregué en Facebook allá por el mes de Marzo, después él me agregó al MSN y me empezó a hablar. Me interesó porque parecía lindo, tenía unos ojos verdes muy bonitos que contrastaban muy bien con su pelo negro, pero sobre todo porque parecía una persona interesante con la que se podía charlar y había buena onda. Hablábamos mucho de música, cine y, eventualmente, de chicos y boliches y lo que significaba ‘ser gay hoy’.
Tal es así que estuvimos dos meses chateando, teníamos muy buena química para el chat, pero no salía de eso. De mi parte no iba a haber nada más porque no estaba preparado para una relación o una cita o lo que sea que surgiese. Me sentía cómodo en la posición del chat y prefería seguir charlando a que todo se cortara. A los dos meses lo ví en la Ambar, bailando con amigos. No me acerqué, obviamente, es muy difícil pasar al ámbito real después de dos meses de virtualidad. Surgen un montón de dudas del tipo ¿Y qué si no me gusta su voz? ¿Y qué si no tenemos tema de conversación? ¿Y qué estoy buscando realmente? ¿Y si no le gusto? etc. En fin, lo ví de lejos un rato y después seguí en la mía y no paso nada.
Sin embargo, un par de semanas después, chateando un viernes nos dimos cuenta que íbamos a coincidir en una Plop, así que nos pasamos los números de celulares para encontrarnos. Así que allá fuimos, cada uno por su lado. Al principio no lo ví, ni le mandé mensaje, ni el a mí, así que hice la mía. Pero tipo tres de la mañana lo ví… chapándose a otro chico. Si bien mi primera reacción fue chocante, después me sonreí. Yo mismo me había chapado ya dos chicos y a mi me chocaba verlo a él chapándose a otro.. no podía ser egoísta. Me hice el boludo, me fui para otro lado y a la hora le mandé un mensaje. Me respondió al toque y mensaje va y mensaje viene tipo 4.30 nos encontramos por la parte de la escalera. Después del saludo protocolar charlamos un rato, y todos mis miedos que mencioné antes se fueron disipando, en definitiva el complicado es uno mismo. Después de 15 o 20 minutos de darle charla el seguía al lado mío, eso para mí era señal que yo también algo le gustaba, cosa que hasta el momento dudaba (soy un poco lento). Así que di el primer paso y le dí un beso que se extendió hasta que cerró el boliche prácticamente.
Ese beso no era uno más, era fruto de dos meses de remarla y se sintió realmente especial. El día después todo seguía igual.. seguimos chateando como si nada hubiera pasado, y hasta nos reímos de algunas cosas de la noche. Así, la semana siguiente volvimos a coincidir en un boliche. En dos meses sólo habíamos coincidido una vez, y ahora en una semanas coincidíamos en dos… había onda claramente.
Esta segunda vez fue distinta a la primera. Nos cruzamos enseguida en la barra de arriba (no eran ni las dos de la mañana) y estuvimos juntos toda la noche, solos.. besos, caricias, abrazos, todo muy naive y muy lindo. Él abandonó a sus amigos y yo, bueno yo siempre estaba solo. Nos fuimos juntos a las 7 de la mañana cuando el boliche cerró. Lo acompañé a tomarse el colectivo agarrado de la mano por la calle (qué locura!) y nos despedimos con un beso al mejor estilo Hollywood.
Después seguimos chateando y nos empezamos a hablar directamente por mensaje de texto. A las dos semanas yo salí una noche a bailar con amigos a un boliche hetero. Nos pusimos todos muy en pedo y en el boliche, a las 4.30 de la mañana sentí ganas de tenerlo cerca de mí y abrazarlo. Y entonces cometí uno de los grandes errores que cometemos todos los que estamos en pedo y con un celular en la mano: le mandé un sms que decía: “Te extraño :( ”
Nunca me lo respondió, y apenas si lo mencionamos al día siguiente en un chat. Yo quedé medio dolido y muy expuesto, y por acto reflejo me alejé un poco de N. Me conecté menos y ya no le mandaba sms. Él respondió de la misma manera. Así pasaron dos semanas hasta que nos volvimos a encontrar en un boliche. Nos chocamos en la pista, cruzamos dos palabras, chapamos en seguida y el metió la mano en mi pantalón y empezó a pajearme ahí. Yo le devolví el favor pero a los 15 segundos sentí que era cualquiera, así que le saqué la mano, le dí un beso y le dije: ‘Chau’.
Después de eso seguimos chateando muy esporádica y forzadamente, hasta que se cortó. Para mí fue una linda experiencia y mis primeros sentimientos hacia un chico. Tengo en claro que si no avanzó fue porque yo nunca fui más allá de los cruces de boliche y eso terminó por agotar lo que había. De todas maneras no me arrepiento de como se dieron las cosas, no habría sabido cómo manejarlas en aquél momento.
Nos volvimos a cruzar una vez más varios meses después, y nos pusimos a charlar obviamente. Seguía habiendo la misma onda, pero era distinta. No había tensión sexual como antes, sino que era más bien cómo dos amigos que se vuelven a reencontrar después de muchos años. Después de 10 minutos de charla lo despedí y con una sonrisa en la cara me fui a hacer la mía, como siempre.

martes, 6 de diciembre de 2011

Capitulo XVIII: El Tercer llanto (y la pija)

Después de semana santa vino una sucesión de salidas en los meses de Abril y Mayo. Y con la sucesión de salidas vino la sucesión de chongos. Era aprovechar cada situación de salida para ir a la Plop o a la Ambar o a la Rheo para conocer a gente nueva, para recuperar el tiempo que había perdido todos estos años intentando convencerme a mí mismo de que lo mío eran las chicas.

Nunca más alcancé el record de los siete en una misma noche de la primer Plop, un poco porque me puse más selectivo y otro poco porque pareciera que ya no era la figurita nueva. Sin embargo, entre dos y cinco pibes por noche me chapaba, tengo que admitirlo.

Con el correr de las salidas empecé a conocer a más gente, de manera que parte de la noche la pasaba saludando y charlando con conocidos del ‘face’ o del boliche y sus respectivos amigos. Entre estas personas se encontraba la torta buchona amiga de amigo, mencionada en los post anteriores, que siempre tomó una postura amigable y me invitaba a pasar el rato con ellos.

En una de esas noches me di cuenta que los chicos me miraban, que yo era ‘dable’, algo que nunca me creí. Fue a partir de que una de los amigos de la torta que a mi me gustaba pero no intenté nada porque no creía tener chances. Sin embargo este chico se acercó a su amiga y le pidió que le hiciera gancho conmigo, y cuando concretamos ahí en la pista me dijo que yo estaba muy bueno. No fue el primero que me lo dijo, pero fue el primero que a mi me gustaba de antemano y escucharlo de sus palabras me hizo pensar que yo era lindo de algún modo. Después de años de fracasos con mujeres, fue una inyección de autoestima importante. Fue así como en el transcurso de las noches de boliche pasé de ser un pequeño puto timidón pispeando desde los rincones, a un chico que atravesaba la pista consciente de que no pasaba desapercibido. Tengo claro que no soy carilindo, pero algo tengo, soy distinto, ‘belleza exótica’ me dijeron una vez jajaja qué es eso??

Fue en una de esas noches, allá por el mes de mayo que conocí a Mariano. Yo estaba bastante borracho para ser las tres de la mañana, y ya habían pasado por mis manos un par de chicos (entre ellos casualmente el que sería mi futuro novio). Un cruce de miradas bastó y me acerqué a él y chapamos así sin más, era mi método más utilizado en aquél momento. Después miré al amigo que estaba al lado y le pregunté si se quería sumar (???)… se dan cuenta que estaba medio en cualquiera. Lo peor es que sentía que estaba haciendo cualquiera los últimos dos meses. Después de chapar y conocer un poco más a Mariano me preguntó si quería ir a su casa CHAN! Tampoco fue la primera vez que me invitaron a ir a una casa en un boliche, en esa seguidilla había habido varios que querían seguirla más allá de unos besos, pero Mariano vivía a pocas cuadras de casa y parecía normalito y yo estaba en pedo.. en fin.. nos volvimos en taxi juntos. Era la primera vez en mis dos meses de boliche que me volvía acompañado, y no por los pasajeros del 39 precisamente #tristesa.

En el viaje seguimos charlando, era un pibe muy buena onda, unos años más grande que yo, que le gustaba viajar y que vivía junto a su hermano en una casa muy linda. Entramos al depto y me lo mostró todo (el departamento mal pensados). Tenía una terraza con parrilla muy linda, estaba muy copado. En el depto no había nadie, el hermano estaba en lo de la novia.

Charlamos un rato más, nos dimos unos besos y fuimos al cuarto. Ahí empezó lo que sería mi segunda experiencia sexual con un chico. También iba a ser la primera vez que exhibía en público a mi “amigo” después de la operación, cosa que me daba vergüenza porque para mí todavía se notaban las marcas del achuramiento. Los besos dieron lugar a las palabras cuando me saqué el boxer. ‘Que linda pija’ me dijo. Internamente me causó mucha gracia. Yo re timidón y a el le gustaba. ‘Estás muy bueno’ me dijo entre caricias, ya me lo empezaba a creer, pero evidentemente le gustaba porque entre pito y flauta él acabó. Así sin más, con besos y caricias nomás. Él se puso muy nervioso obviamente, pero a mi no me importó mucho. Terminamos la cuestión ahí. El quería que me quedara a dormir pero yo quería volverme a mi casa. Me empecé a sentir mal y a preguntarme cómo había terminado en bolas en la casa de un fulano todo acabado. Nos pasamos los mails y me fui.

Las siete cuadras que me separaban de casa fueron un sufrimiento. Me había agarrado una angustia interna, bastante potenciada por el pedo, que hizo que empezara a llorar desconsoladamente en medio de la calle. Sentía que los dos meses de descontrol y ‘no me importa nada’, de ir a quinta contándole lo mío a la mayoría de mis amigos y a mi familia, caían sobre mis espaldas. Me sentía caminando sólo por un mundo desconocido. Estaba cansado de salir solo, bailar solo, volver solo. No tenía amigos con quien compartir lo que me pasaba y eso me hacía mal. Y así volví a casa, llorando a los gritos sin parar en el camino, descargando un poco de angustia para seguir con fuerzas en la búsqueda de un no se qué.

sábado, 20 de agosto de 2011

Especial Semana Santa: qué casualidad!

Ese mismo viernes, después de cenar con mis amigos volví a salir solo a un boliche gay. Como todos los viernes en aquel momento había dos opciones principales: Plop o Rheo. Después de la noche movida que tuve en la Plop, decidí ir a un lugar más tranquilo y Rheo aparentaba serlo. Lo único que sabía del lugar era por una reseña que había hecho una página web que contaba que se hacía en Crobar, que pasaban música electrónica y que iban los chicos más lindos. Y allá fui como la canción: all by myself, luego de tomar una cervezas en un bar.
Llegué a la puerta de Crobar y dije las palabras mágicas: "Vengo por la lista de [inserte nombre de RRPP]". La gente de la puerta buscaba, buscaba y no encontraba el nombre de mi públicas. "De parte de quién venís?". "Por la lista de [inserte nombre de RRPP]". Y me dicen: "Ah no, debe ser de Rheo. Aca al lado". Al lado? No era en Crobar?. Miré hacia dónde me había señalado la chica y vi dos patovas en la entrada a un patio lateral. Me acerqué, dije las palabras mágicas y pasé sin problemas. Era la 1.30 y había algunos grupos de chicos y chicas (más chicos que chicas) charlando afuera en el patio. Me acerqué a la entrada a "la parte de adentro" para mezclarme entre la gente y cuando entré no había nadie. Nadie. Volví al patio y eran todos grupitos. No era lugar para una persona sola claramente. La salida era ponerme en pedo y me acerqué a la barra. Los precios de los tragos tampoco ayudaban. Y ahi estaba yo, parado en una barra, tomando mi 2x1 de vodka con red bull (hay añgo más triste que tomar un 2x1 solo?) viendo como 5 tipos bailaban en la pista.
Con el correr de los minutos, de vaaarios minutos, el lugar se fue llenando. Menos mal porque ya estaba harto de estar parado en una esquina sin hacer nada. Debo reconocer, sin embargo, que me gustó el ambiente al principio. Eran todos gente de "veintipico", distinto de la Plop en donde eran más bien de "diecipico", y muy bien vestidos, y la mayoría lindos. Claro que cuanto más linda la gente, más orgullosa y por ende más careta. Con lo cual no pasaba mucho y si bien la música electrónica me gustaba, a las dos horas ya me cansaba. Lo más destacable de esa noche fue que un chico del colegio al que iba yo me reconoció (yo no le di bola porque no lo registraba), que me cruce con dos ex ayudantes de la facultad, que me cruce con un gerente de la empresa en la que trabajaba y que estuve con un chico que había conocido en mi primera salida a la Ambar, dos meses atrás. Con todo a las cuatro de la mañana estaba volviendo para casa.
Después del jueves de Plop y el viernes de Rheo, había llegado la hora del sábado de Ambar. Esa noche fue mucho más tranquila, me gustaba mucho esa fiesta. Bailé y tomé toda la noche y volví a estar con el chico de Rheo. No me pasaba nada con él, pero era divertido y lo tomé como un pasatiempo.
Y finalmente llegó el Domingo, el día que me juntaba a hablar con mi amigo Tomás de "mi tema". Fuimos a un bar por la plaza Vicente López en Recoleta y después de rodear varios temas fuimos a "lo importante". Me dijo que estaba todo más que bien, que no me procupara, que lo importante era que yo estuviera feliz y contento, que el conoce muchas historias de Victoria (la amiga torta) así que nada le iba a sorprender y bla bla bla. Charla amena y linda. Y al final me contó un detalle que no tenía en cuenta. Cuando a él le llegó el mensaje de su amiga estaba en la casa de Rulo. Rulo es uno de nuestros mejores amigos, el más chapado a la antigua tal vez. Lo cierto es que en toda la situación de confesión vía sms con Tomás, Rulo participó. Y esa noche fui el tema de conversación, claramente.
En resumen, el miércoles se enteraron mis cuatro mejores amigos de mi homosexualidad, dos por decisión propia, y dos porque se enteraron de casualidad. Bah, casualidad.. yo no creo en las casualidades y creo que todo pasa por algo. Esa noche me fui a dormir con una sensación ambigua, por un lado estaba contento de que lo supieran, y por el otro me inquietaba saber cómo seguiría nuestra relación.

lunes, 20 de junio de 2011

Especial Semana Santa: El amigo que no fue

Al día siguiente me levanté bastante mareado, clara señal de que me había puesto en pedo la noche anterior. Junto con el despertar también vino la recopilación de los eventos de la noche anterior y no pude evitar la sensación de incomodidad. Sin embargo, no podía quedarme pensando en eso porque era Viernes Santo y yo tenía una cita.

Sería mi segundo encuentro con un chico homosexual, claro que mis intenciones en este caso diferían radicalmente de la primera cita. Aquella vez lo único que me interesaba era experimentar sexualmente con un chico. En este caso, sin embargo, estaba interesado en entablar una relación de amistad.

Estuve algo más de un mes chateando y, eventualmente, mandandome mensajes de texto con el chico que me iba a encontrar. Él vivía en San Miguel y se iba a venir en colectivo hasta Palermo para ir a tomar mate por los parques. El encuentro era a las 3 de la tarde, así que después de almorzar preparé el termo con agua caliente, la yerba y unas galletitas y salí rumbo al encuentro.

En el camino entre mi casa y el punto de encuentro, unas 10 cuadras más o menos, tenía que hacer un llamado. Tenía que llamar a mi amigo Tomás para arreglar un encuentro que aclare lo sucedido la noche anterior. Lo llamé, me atendió de una, y quedamos en encontrarnos el domingo. Se notaba que yo estaba nervioso en la conversación, por lo que mi amigo se despidió con un 'Tranquilo, está todo más que bien'. Perfecto.

Llegué al punto de encuentro, Santa Fe y Juan B Justo. No me pareció verlo, así que me senté en una plazoleta y le mandé un mensaje diciéndole dónde me podía encontrar. A los 5 minutos apróx lo vi acercarse. Nos saludamos y empezamos a caminar rumbo a los parques. Siempre esos primeros minutos que no se sabe qué decir, ni existe la confianza para tocar temas interesantes, son bastante incómodos. Sin embargo recuerdo que fácilmente entablamos conversación y encontramos un lugar donde tirarnos a tomar mate.

Él vivía con su familia, que no estaba enterada de su condición sexual, no salía habitualmente a lugares gay y había tenido una experiencia con un hombre hacía un año aproximadamente. Charlamos por más de dos horas y tocamos todo tipo de temas: facultad, familia, trabajo, chongos, etc. Era buena onda y muy cómico. Físicamente no me atraía, pero para mi mejor porque lo que me interesaba era tener alguien a quién contarle lo que me estaba pasando y que se sintiera identificado. Le conté toda mi aventura de la noche anterior y eso me hizo muy bien. Un momento incómodo fue cuando me dijo que le gustaba mi nombre pero claro, él me conocía por mi nombre de facebook que, claramente, no era mi verdadero nombre, así que le conté cómo me llamaba realmente a lo cual respondió: 'También me gusta jajaja'

Cerca de las seis de la tarde y con el sol bajando me despedí de él porque tenía que juntarme con mis amigos. Lo acompañé a la parada, lo despedí cuando se subió al colectivo y me fui caminando para lo de un amigo y en el camino me llegó un mensajito de él. Decía: 'No te gusté no?'. Puta madre! Si habíamos tenido una linda tarde, charlando de todo y con toda la onda y me manda ese mensaje. Evidentemente él tenía otras intenciones a las cuales yo no creí haber dado lugar.Yo respondí: 'No, la pasé muy bien. Tenemos que repetir'.

No me acuerdo muy bien como siguió esa charla, pero seguimos hablando y chateando cada vez con menos frecuencia. Yo lo invité un par de veces a que vayamos juntos a bailar pero él nunca podía, vivía muy lejos. Así que unos meses después directamente dejamos de hablar. Hoy veo fotos de él en donde parece que está en pareja con un chico y que la familia lo sabe porque también se sacan fotos con él y su novio. Me puso muy contento por él.

lunes, 6 de junio de 2011

Especial Semana Santa: quepaseelquesigue

- sos puto? (Me quedé helado)
- re puto (le contesté, muy buena respuesta ahora que lo pienso)
- pero si estás en la plop (me respondió. desde cuando sabía lo que era la plop)
- sí, con tu amiga la torta. pasame su número

Ahí terminó esta parte de la conversación con él. Estaba que no lo podía creer, no duré ni 15 minutos en el anonimato. Llamé a mi mejor amiga desde el boliche y le conté la situación. Necesitaba a alguien que se riera de mi mismo. Después fui derecho a dónde estaba Victoria, esperé que terminará de hablar con un chico y aparecí en escena:

yo: hola Vicky!
vicky: ay hola! como estás?
yo: te das cuenta que voy a tener que matarte
vicky: ay nono! Tommy no va a decir nada, no te preocupes, el se portó muy bien conmigo. Pará que le mando un mensaje.

Y ahí nomás le mandó un mensaje pidiendole que no le cuente nada a nadie como lo había hecho con ella. Y en seguida me llegó un mensaje a mí: - Me están jodiendo no?. A lo que yo respondí: Nop. Es verdad. Por favor no digas nada, mañana te llamo y hablamos. Y el respondió: No te preocupes man, pero en serio no me están jodiendo. Yo: No. Mañana hablamos Él: Oka. Todo bien. Te quiero hermano.

Después de eso Vicky me invitó un trago, me presentó a su grupo de amigos y me dio una charla acerca de la homosexualidad, de que no tenía nada de malo, de cómo ella lo enfrento y hoy en día era feliz, y bla bla. La verdad que tuvo un buen gesto que tapó un poco la botoneada que se había mandado. Además la empecé a ver como alguien que me podía ayudar a conocer gente y no transitar tan solo el camino que había elegido.

Sin embargo, ya entrada la noche y lleno el boliche y habiendo consumido unos tragos más, me despegué del grupo y empecé a dar vueltas solo. Debo admitir que había tomado de más y estaba un poco borracho. No me acuerdo quién fue el primer chongo con el que estuve esa noche, lo cierto es que no estuve casi nunca solo. Dejaba de estar con uno y a los minutos encontraba otro y al minuto le decía que no a otro y así sucesivamente. Qué estaba pasando? Tan fácil era la cosa? Me mira lo miro y pumba.

Siete chicos me chapé esa noche, alguno más de una vez, y alguno bastante tiempo y otros efímeramente. Me sentí observado toda la noche, como si fuera carne fresca, como si todos supieran que era mi primera noche en el boliche. Entre los chongos había uno que saqué del facebook, otro que ganó por insistencia, otro que tenía olor a porro insoportable y un rugbier que me siguió unos 10 metros, me chapó, me dijo cosas muy lindas y se fue jajaja. Muy bizarro.

Me fui poco antes de que cerrara, con una sensación de haberla pasado bien mezclada con culpa. Había sido innecesarios tantos chapes, creo que lo había hecho para no pensar y olvidarme de lo que había ocurrido al inicio de la noche.

Y eso que todavía me quedaban dos noches más de esa semana santa, un encuentro con un chico del chat y un coming out esperado y uno totalmente inesperado.

(continuara)



sábado, 4 de junio de 2011

Especial Semana Santa: Gossip Girl

Y es así como, habiendo recuperado la capacidad de sufrir erecciones sin dolor y habiendo aclarado mi situación con mis dos mejores amigos, estaba listo para volver a la escena gay luego de mi exitosa noche de Marzo. Nada mejor que la Plop! pre feriado del Jueves santo que se hacía, está vez me aseguré de que así fuera, en El Teatro de Colegiales.

Llegué al boliche cerca de la 1.30 intentando evitar las largas colas que se formaban, fue solo un intento, claro, porque el lugar explotaba. Por qué salían tan temprano los putos a bailar! Por suerte el tránsito fue fluido y poco de pasadas las 2 de la mañana había logrado ingresar al recinto. Me incomodaba mucho hacer la cola solo e intentaba mirar para abajo para que nadie me viera la cara.

Una vez adentro subí al piso de arriba me compré un trago e hice un reconocimiento de pista y del lugar desde arriba. El público era distinto al de la Ambar. Había más gente y más pendejos . Además el estilo musical era distinto, mucho más 'choto hit', se escuchaban canciones de los backstreet boys, bandana, shakira, entre otros. En seguida bajé con mi trago al piso de abajo y di una vuelta alrededor de la pista que se vio interrumpida cuando la vi, a ella, rodeada de un grupo de chicos y chicas y tomando un trago. Me paralicé, me asusté, y me fui rápido hacia el Hall de entrada.

Me estoy refiriendo a Victoria, la mejor amiga de uno de mis amigos, a la que rara vez veía y con la que no tenía relación, ex compañera de colegio, aunque nunca de curso, y de la que se corría el rumor que le gustaban las tortas (y no por golosa precisamente). Si ella me veía le iba a contar a mi amigo y probablemente a alguna de sus amigas de colegio, con eso bastaba para que en cuestión de meses lo sepan todas las personas a las que conocía. Y no estoy exagerando, vengo de un colegio en el que el Gossip estaba a la orden del día, y la noticia de que yo podía llegar a ser gay iba a ser muy interesante. Primero por lo insospechado, segundo porque todos me conocían y tenía buena relación con todo el mundo y tercero porque yo era el chico 10 literalmente. Mejor alumno del colegio, rodeado de amigas y amigos, y a punto de recibirme de una carrera complicada (que también seguían otros ex compañeros con menos suerte) .

Así que ahí estaba yo, en el Hall pensando qué hacer.. me voy y no vuelvo nunca más a los boliches? me quedo apartado intentando no cruzarme con ella? Si me saluda la saludo como si nada?.. todos mis pensamientos se vieron interrumpidos por mi celular que estaba sonando. Me llegó un mensaje de texto del amigo mío que conocía a Victoria que decía: -sos puto?

Tan solo habían pasado 4 minutos desde que había visto a la chica. La velocidad del gossip no deja de sorprenderme. Vieron que no estaba exagerando?

(continuara)


domingo, 15 de mayo de 2011

Capitulo XIII: El momento más difícil

Siempre sentí que la amistad era lo más importante que tenía en mi vida. A lo largo de mi adolescencia fui cosechando amistades con las que compartí los momentos más tristes y felices. Eran mis hermanos de la vida, los que yo había elegido y así lo sentía. Y a mis 23 años con muchos de ellos ya compartía más de 10 años de amistad ininterrumpida. Quizás por estas razones no podía salir del closet sin contarles. Por más que todavía tenía muchas dudas acerca de mi sexualidad, necesitaba decirles qué era lo que me estaba pasando.

Claro que no era tarea fácil. Cómo le decís a tu grupo de ocho amigos heteros, con el que siempre hablaste de minas y con los que compartías charlas en donde siempre se hacen los comentarios homofóbicos de rutina (no seas puto!, ese embarca carne por popa!, qué asco me da el puto ese!, etc) que te la lastrás, que te gusta la pija, que te gustan los hombres...

La única forma era hacerlo sin pensar. Yo soy, o era, una persona que piensa mucho las cosas, y eso me hace dejar de hacer muchas cosas que tal vez quisiera ser. Para evitar actuar de esa manera lo que hacía era ponerme en situaciones en las que no me quedaba otra que hacer eso que quiero hacer. En este caso, el miércoles 8 de abril, un día antes del jueves santo, mandé el siguiente mail a mis dos mejores amigos desde el trabajo:

"Matt en problemas.
NECESITO hablar con ustedes a solas y aprovechando que se viene Semana
Santa estaria bueno juntarnos una tarde si es que no se van a algun lado.
Estaba pensando en juntarnos a tomar unos mates en parque las heras asi
podemos hablar tranquilos. Puede ser?
No se preocupen, no es urgente."
Lo del Parque Las Heras lo puse porque mis amigos viven con su familia y no quería verle la cara a nadie claramente. La respuesta fue inmediata y la convocatoria era para el día siguiente a las 5 de la tarde en la casa de uno de ellos ya que no iba a haber nadie. Ya está, ya había confesado vía mail que algo andaba mal. Ya no me quedaba otra que confesarlo.  Point of no return.
De más está decir que no tuve una noche muy tranquila y que soñé miles de situaciones posibles sobre la reunión del día siguiente. A la tarde del jueves me fui de mi casa a un bar a estudias, me pedí una cerveza, y después otra. Fue poco lo que pude estudiar, solo esperaba que la bebida me facilitara las cosas al momento del coming out. A las 5 estaba en el lugar señalado y mis amigos esperándome. Nos sentamos en la mesa, hablamos 2 minutos de cosas mundanas y cuando el mate estuvo listo, uno de ellos tomó la posta. 'Contanos, qué pasó?'
Y ahí empezó el momento más difícil.. Entre balbuceos empecé a decir que no me era nada fácil hablar pero que confiaba en ellos y necesitaba contárselos porque no aguantaba más. Me tapé la cara con las dos manos, agaché la cabeza y medio sollozando dije: 'Creo que soy gay' (todavía seguía usando el creo). Lo que siguió fueron varios segundos, eternos segundos, de silencio y yo con mi cara entre mis manos sin poder mirar a la cara a mis amigos. Evidentemente no se esperaban semejante confesión y no sabían cómo actuar en esa situación.
Uno de ellos, al fin, trató de calmarme y me pidió que les cuente lo que me estaba sucediendo. Y bueno, les conté de manera general mi encuentro fallido con la chica, que no hacía más que confirmar algo que sentía hacía tiempo, entre otras cosas. Creo que recién a los 5 minutos pude despegar la cara de mis manos y ver la de mis amigos. Ya está, ya había sucedido. El mundo seguía girando y mis amigos escuchando. Les conté mi situación familiar y al final, para distender y cambiar un poco el foco, les conté lo de mi operación.
Lo que siguió fue un gesto que no me esperaba: los dos contaron cosas de ellos que no se animaban a contar, miserias en sus relaciones de pareja y de ellos mismos. Intentaron minimizar mi historia y lo que a mi me pasaba y crear un ámbito de empatía en dónde a todos nos sucedían cosas que no nos animábamos a contar.
Me fui de la casa 3 horas más tarde contento por el resultado obtenido, pero con un sentimiento extraño por no saber como iba a seguir mi relación con ellos a partir de ese momento. Tres días después, uno de ellos, quizás el menos sensible de todo el grupo, tuvo un gesto sorprendente. Nos envió un mail con una foto de los tres cuando teníamos 16 años en nuestras primeras vacaciones juntos en Miramar, con una leyenda que decía:
Creo que darìa muchas cosas por volver acá. Pasan y pasaron muchas cosas que nos cambiaron...para otros. Nosotros entre nosotros, somos los mismos de siempre. Abrazo grande
Amén.


Capitulo XII: Preparando el terreno

Finalmente llegó el día de la operación. De alguna manera en un solo mes había logrado tener mi primera experiencia sexual, mi primera salida homosexual, un coming out familiar y una operación de pene.

No estaba muy asustado por la cirugía en sí, ya que la mayoría de los comentarios en los foros hablaban de resultados positivos. Sin embargo la recuperación era lo que más me preocupaba, sobre todo por las famosas "erecciones nocturnas". Ya me habían anticipado que debía estar aproximadamente dos semanas sin erecciones, primero porque me iba a doler mucho y segundo porque se me iban a salir los puntos. Pero mientras dormimos, los hombres tenemos erecciones que no controlamos, y yo sabía que las tenía! Miles de veces me he despertado al palo.

Dos días de estudio, un fin de semana y un feriado me daban cinco días para operarme y enfrentar la recuperación para volver a la actividad laboral y estudiantil. La operación ni la sentí y la primera impresión de mi amigo luego de la misma fue desagradable. Estaba morado, machucado y ensangrentado. Qué me hicieron? Cuánto va a demorar en funcionar? Dios...

Lo bueno era que me dolía únicamente en dos ocasiones. Lo malo es que esas ocasiones eran ir al baño y sufrir una erección. Y efectivamente me levanté más de una madrugada con lágrimas en los ojos y rememorando a mi abuela en situaciones poco felices para calmar el dolor.

Los puntos se fueron cayendo solos, entre el quinto y el décimo día. Los hematomas fueron disminuyendo y recién a las dos semanas desaparecieron. Las heridas fueron cicatrizando.
La prueba de fuego, sin embargo, era lograr una erección sin dolor. El día que lo consiguiera era como el alta médica. Ya podía salir a chonguear sin dolor y sin culpas.

De todas maneras mi pene no había quedado igual, tenía muchísima menos piel y la cabeza sobresalía. El cirujano me había dicho que me iba a agrandar la punta pero que el glande iba a quedar cubierto, lo cierto es que la punta quedo muy grande y el glande se salía casi siempre. Tal vez fue culpa mía por no haber hecho los estiramientos de piel correctamente, pero cómo dolían la pucha. En conclusión, me quedó como la de un circunciso pero con más piel.

Otra cosa que había cambiado era la sensibilidad. Me costaba caminar porque me dolía el rozamiento del glande con la ropa interior. Para evitar eso, utilicé durante casi un mes una gasa para recubrirlo y evitar el roce. Un bajón.

De más está mencionar que aproveché todos los días de reposo para seguir agregando, y aceptando, amigos desconocidos homosexuales al facebook (ya pasaba los 400!), algunos de los cuales derivaban en el MSN (A esa altura ya había puesto un filtro a la hora de agregar o aceptar amigos: tenían que tener entre 18 y 30 años y ser de Capital o GBA). En mi cabeza estaba fija la idea de aprovechar semana santa: tres noches consecutivas de boliches abiertos para disfrutar del tiempo perdido. Tenía que recuperarme, tenía que llegar al jueves santo 9 de abril sin dolores.

Por suerte el sábado 4 de abril llegó el día que estaba esperando. Después de 15 días, tuve mi primera erección indolora y me masturbé delicadamente tras dos semanas de inacción (qué placer). Ya estaba listo para salir al ruedo, o mejor dicho, casi listo. Me faltaba hacer algo, algo que me dejara tranquilo y que no me haga sentir que estaba haciendo algo prohibido. Se lo tenía que contar a mis amigos.

martes, 10 de mayo de 2011

Capitulo XI: El segundo llanto

Recuerdo haber entrado alguna vez a una de esas páginas del tipo "Cómo salir del ropero en 10 sencillos pasos" o "How to make the best of your coming out" o "La salida del ropero para el puto moderno" o algo así. Si había algo que me había quedado de la lectura de esos artículos era que NUNCA debías comunicarlo a la familia primero. Era altamente recomendado empezar por el grupo de amigos y, en última instancia, cuando el homosexual en cuestión se sintiera más seguro y contara con el apoyo de las amistades, entonces sí era momento de encarar a los padres.

Ahora bien, mi situación no era tan sencilla. Sobre todo porque obviamente el episodio de la página de Facebook no había sido enterrado por mi madre. No recuerdo muy bien, seguramente porque mi memoria eligió borrar algunos pasajes, pero una noche entre mi primer salida a un boliche gay y la operación de mi amigo, estando solo en casa mi mamá se me acercó e insistió con el tema de mi presunta homosexualidad.
Lo encaró por el lado de "uno cuando es adolescente está muy confundido".. "no hagas nada extraño, tené paciencia, puede ser que tengas problemas sexuales, impotencia, etc, eso no significa que seas gay".. "tenés que empezar a salir con chicas aunque no te gusten, uno no se enamora de un día para el otro" y un montón de sonceras más que, antes mis reiterados "basta" y "cortala" sin efecto, generaron que largara de manera desafiante un "Sí, soy gay", y para moderar el impacto un "Creo que soy gay". In-your -face.

Lo que siguió fue una serie de frases infelices de una madre desesperada que ve romperse en pedazos la idea de vida que tenía para su hijo. Ella trabaja en un juzgado penal y se puso a contarme todas las causas de homosexuales que le llegan "yo no quiero esa vida para vos". Y siguió, una y otra vez, "No quiero que vivas sumido en drogas, tirado en algún sanjón, golpeado y vistiéndote como mujer".
Al ver la incomprensión con la que me enfrentaba, me sentí solo, solo en serio y odié ser homosexual. Así fue como desde lo más fondo de mí salió nuevamente el llanto. El segundo del año y únicamente comparable al de la aceptación. No quise escuchar más nada, lloré desconsoladamente y me acosté en la cama tapado hasta la cabeza.
De fondo escuchaba la voz de mi madre tratando de calmarme y cerró la conversación con un "yo siempre te voy a querer" con la voz partida. Era lo que hubiese querido escuchar desde un principio. Me quedé acostado, sollozando, hasta quedarme dormido. Eran las 9 de la noche, pero la explosión de lágrimas me agotó y no me quedaron fuerzas ni ánimos de nada. Fue una noche muy triste.

Durante ese año el ánimo de mi madre empeoró radicalmente, con depresión, angustia constante, y llantos reiterados.
No sabía muy bien cómo manejar la situación. Yo quería seguir investigando un mundo desconocido, pero haciendo eso iba a estar lastimando a las personas que más quería. Entendí que no era justo, y me propuse seguir haciendo mi vida tratando de evitar hacer daño a las personas que no les gustaba.

En esa dirección, los próximos ahora sí tenían que ser mis amigos, pero primero tenía una cirugía que superar.

jueves, 5 de mayo de 2011

Si me acuerdo

Hoy pasaron algo más de dos años desde que escribí mi última entrada y prácticamente desde que leí lo escrito. No sé muy bien por qué no seguí escribiendo. Les puedo garantizar que pasaron muchas cosas que merecen ser contadas y relatadas para no ser olvidadas.
Lamento mucho no haberlo hecho en su momento porque seguramente muchos sucesos serán relatados en forma difusa, inexacta, contaminados por el paso del tiempo y salpicados con recuerdos vagos.

Qué nos pasó? En qué fallamos? Supongo que el motivo por el que dejé de escribir tiene que ver con:

1- Falta de tiempo: Mencioné en algún momento que en 2009 estaba cursando uno de los últimos años de una carrera bastante complicada, y que además trabajaba full time de lunes a viernes? Bueno, como supondrán no es fácil hacer las dos cosas al mismo tiempo y encima darle lugar a un blog. Lleva tiempo escribir, requiere acomodar las ideas que andan sueltas por la cabeza y relatarlas de manera efectiva y entendible para el lector (por qué me hago el literario si soy un matemático cuadrado?). En fin, para la época en que dejé de escribir comenzaban los primeros, y bastante complicados, exámenes del año.

2- Desdramatización: Tal vez al principio vivía con demasiado drama todo lo que me iba ocurriendo, lo sufría por dentro y necesitaba volcarlo aunque sea en forma de palabras. Escribir era una actividad terapéutica. Sin embargo, con el timpo, mi realidad ya no me resultaba tan traumática , y empecé a vivir lo que me estaba ocurriendo con más naturalidad.

3- Salir del closet: También, y aunque no haya llegado a contarlo, para la época en que abandoné el hábito de la escritura ya varias personas sabían lo que me ocurría, y aunque mucho no lo hablaba, supongo que ayudó.

Es así como el blog ya no sólo era algo para lo que no tenía tiempo, sino que tampoco lo necesitaba.

Y qué hago entonces escribiendo hoy, dos años después? No sé!! Pero hace un par de días, y gracias a una persona que me mencionó su blog, recordé que yo también tenía uno!! Y cuando lo leí, me gustó y me arrepentí de no haberlo seguido. Y aunque tal vez no tenga lectores, la idea de leerlo en un futuro se me hace agradable. Como cuando lo leí ahora, dos años y muuuuuucha agua bajo el puente después, sin poder creer lo que me pasaba y cómo me sentía en aquél momento.

Así que, sin prometer una regularidad, me anoto los temas por hablar para no olvidarme nuevamente:
- Cuando se lo dije a mi mamá
- Preparando el terreno para el regreso a las pistas después de la operación.
- Cuando se lo conté a mis amigos (a más de los que creía)
- Mi primera Plop! y todo lo que pasó esa noche. Toooooodo diría la Prandi.
- Cuando sentía que estaba descarrilando, mi segunda vez, y otro llanto
- El primer chico que me gustó, cuándo me sentí lindo y cómo me convertí en un santo
- Cómo eran mis salidas a bailar sólo y mi doble vida
- El mundo es un pañuelo y putos hay en todos lados
- Cuando casi quedo expuesto en el trabajo y cómo la disfracé

Eso resume un poco el año 2009.
Hoy ya escribí bastante. Hasta la próxima, si me acuerdo.