Claro que no era tarea fácil. Cómo le decís a tu grupo de ocho amigos heteros, con el que siempre hablaste de minas y con los que compartías charlas en donde siempre se hacen los comentarios homofóbicos de rutina (no seas puto!, ese embarca carne por popa!, qué asco me da el puto ese!, etc) que te la lastrás, que te gusta la pija, que te gustan los hombres...
La única forma era hacerlo sin pensar. Yo soy, o era, una persona que piensa mucho las cosas, y eso me hace dejar de hacer muchas cosas que tal vez quisiera ser. Para evitar actuar de esa manera lo que hacía era ponerme en situaciones en las que no me quedaba otra que hacer eso que quiero hacer. En este caso, el miércoles 8 de abril, un día antes del jueves santo, mandé el siguiente mail a mis dos mejores amigos desde el trabajo:
"Matt en problemas.
NECESITO hablar con ustedes a solas y aprovechando que se viene Semana
Santa estaria bueno juntarnos una tarde si es que no se van a algun lado.
Estaba pensando en juntarnos a tomar unos mates en parque las heras asi
podemos hablar tranquilos. Puede ser?
No se preocupen, no es urgente."Lo del Parque Las Heras lo puse porque mis amigos viven con su familia y no quería verle la cara a nadie claramente. La respuesta fue inmediata y la convocatoria era para el día siguiente a las 5 de la tarde en la casa de uno de ellos ya que no iba a haber nadie. Ya está, ya había confesado vía mail que algo andaba mal. Ya no me quedaba otra que confesarlo. Point of no return.De más está decir que no tuve una noche muy tranquila y que soñé miles de situaciones posibles sobre la reunión del día siguiente. A la tarde del jueves me fui de mi casa a un bar a estudias, me pedí una cerveza, y después otra. Fue poco lo que pude estudiar, solo esperaba que la bebida me facilitara las cosas al momento del coming out. A las 5 estaba en el lugar señalado y mis amigos esperándome. Nos sentamos en la mesa, hablamos 2 minutos de cosas mundanas y cuando el mate estuvo listo, uno de ellos tomó la posta. 'Contanos, qué pasó?'Y ahí empezó el momento más difícil.. Entre balbuceos empecé a decir que no me era nada fácil hablar pero que confiaba en ellos y necesitaba contárselos porque no aguantaba más. Me tapé la cara con las dos manos, agaché la cabeza y medio sollozando dije: 'Creo que soy gay' (todavía seguía usando el creo). Lo que siguió fueron varios segundos, eternos segundos, de silencio y yo con mi cara entre mis manos sin poder mirar a la cara a mis amigos. Evidentemente no se esperaban semejante confesión y no sabían cómo actuar en esa situación.Uno de ellos, al fin, trató de calmarme y me pidió que les cuente lo que me estaba sucediendo. Y bueno, les conté de manera general mi encuentro fallido con la chica, que no hacía más que confirmar algo que sentía hacía tiempo, entre otras cosas. Creo que recién a los 5 minutos pude despegar la cara de mis manos y ver la de mis amigos. Ya está, ya había sucedido. El mundo seguía girando y mis amigos escuchando. Les conté mi situación familiar y al final, para distender y cambiar un poco el foco, les conté lo de mi operación.Lo que siguió fue un gesto que no me esperaba: los dos contaron cosas de ellos que no se animaban a contar, miserias en sus relaciones de pareja y de ellos mismos. Intentaron minimizar mi historia y lo que a mi me pasaba y crear un ámbito de empatía en dónde a todos nos sucedían cosas que no nos animábamos a contar.Me fui de la casa 3 horas más tarde contento por el resultado obtenido, pero con un sentimiento extraño por no saber como iba a seguir mi relación con ellos a partir de ese momento. Tres días después, uno de ellos, quizás el menos sensible de todo el grupo, tuvo un gesto sorprendente. Nos envió un mail con una foto de los tres cuando teníamos 16 años en nuestras primeras vacaciones juntos en Miramar, con una leyenda que decía:Creo que darìa muchas cosas por volver acá. Pasan y pasaron muchas cosas que nos cambiaron...para otros. Nosotros entre nosotros, somos los mismos de siempre. Abrazo grandeAmén.
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