Hubo otra situación laboral, a
principios de 2010, esta vez con un chico que trabajaba en el área de viajes de
la empresa. Sí ,
la empresa donde trabajaba contaba con un área de viajes ya que muchos
empleados tenían que viajar por cuestiones laborales. Esta área se encontraba
muy cerca de donde trabajábamos nosotros y estaba formada por dos personas, un
chico y una chica. El chico tenía mi edad, y cada tanto venía a hablar con
nosotros porque habíamos pegado onda, de hecho a fines del 2009 arreglaría con
él la venta de pasajes para irme de vacaciones con mis amigos. La cuestión es
que una vez lo ví en la Rheo. Él no me había visto pero yo sí, estaba charlando
con un grupo de chicos. Me resultó extraño verlo, porque si bien uno de los chicos
del laburo insinuó que podía ser puto, en mi año en la empresa nunca lo había
visto en un boliche y en facebook no tenía amigos gays en común, dos cuestiones
que yo creía clave para confirmar un diagnóstico de homosexualidad.
Rheo, para los que no lo
conocen, es diminuto, es imposible no cruzarse con todas las personas que van
al lugar. Al verlo al muchacho se me presentaban dos opciones: o me iba
corriendo despavorido, o me quedaba y veía qué onda. Sorprendentemente decidí
quedarme, yo a esa altura ya estaba saliendo con mi futuro novio y no me daba
para huir del lugar. Tenía que relajarme. En definitiva él era puto y tapado
como yo. Así que seguí en la mía, hasta que en un momento de la noche nos
cruzamos en la puerta que daba al patio. Yo pasé por el costado sin dirigirle
la mirada, pero pude ver cómo él giró en sí mismo y me miró sorprendido. Se
quedó duro, evidentemente no esperaba encontrarme en ese lugar. Yo seguí unos
metros más hacia el lugar donde estaban mi novio y sus amigos y me quedé
charlando con ellos. El me miró un rato más, y después desapareció por ahí.
Al lunes siguiente, nos
cruzamos en el baño en el trabajo. Nos saludamos, charlamos dos boludeces y
seguimos camino. Sin embargo la charla fue bastante tensa, ya que los dos
sabíamos algo que ninguno se animaba a decir. Unas semanas más tarde el chico
se iba a ir de la empresa, había pedido el cambio a otra oficina porque decía
que en esta se trabajaba mucho y lo estresaba. Digan lo que quieran, pero para
mí se pegó tal julepe cuando me vio que decidió mandarse a mudar. Una pena,
porque yo iba a terminar renunciando al mes siguiente para cambiarme de laburo,
mis motivos sí eran meramente laborales.
Más adelante me lo seguí
cruzando en boliches, y esas veces sí se acercó a hablarme, con tanta buena
onda que hasta me parece que me tenía ganas.
Por otro lado quiero hablar de
los ‘stalkers’, cuya traducción al español sería ‘acosadores’. Creo que la
mayoría de las personas alguna vez tuvieron un stalker que en algunos casos es
visible, y en otros imperceptible. Bueno, yo tuve el mio a finales de 2009 y
bastante hincha pelotas fue.
Todo empezó en una salida a la
Plop por el mes de Agosto, en aquella época se formaban largas colas en el
guardarropas para dejar los abrigos de invierno y poder desplazarse más
cómodamente por las instalaciones. Yo me encontraba en una de estas
interminables colas, solo como siempre, cuando de repente escucho un grito:
‘Matt!’. Al principio no le di bola porque supuse que no era para mi, quién
me iba a estar llamando a mi si no conocía a nadie. De nuevo: ‘Matt!’, ya
empecé a mirar a mis costados un poco nervioso pensando que tal vez alguien que
me conocía me estaba llamando, y yo todavía estaba bien perseguido de que me
vieran en esos lugares. Fue al tercer grito que divisé a la persona que, efectivamente,
me estaba llamando. Era el amigo de uno de mis chapes constantes de aquellas
noches, con el que había charlado varias veces y pegado buena onda. Estaba como
treinta personas más adelante en la fila, así que ni dudé en acercarme a él a
saludar, y de paso ahorrarme unos minutos de cola. Con él había otros dos
chicos, con los que me puse a charlar. La verdad que ninguno de los tres eran
agraciados de la vida, pero eran buena onda y estar un rato acompañado me hacía
bien.
Igual después me enteré que no
me había llamado porque le caía bien. Resulta que una noche, con mucho alcohol
encima, él y otro amigo me insistieron y persiguieron para que les diera un
beso, literalmente. Yo un poco cansado y un poco en pedo, le dí un pico a cada
uno y todos contentos, ellos por el beso y yo porque se dejaron de joder.
Bueno, ahora este chico le había dicho a los otros que nosotros habíamos
chapado (desde cuando un pico es chapar!!!), y como los otros no le creían me
llamó para mostrarles que nos conocíamos y hasta por momentos se puso cariñoso.
Pero bueno, yo me encargué de desmentirlo en el momento, así que a la historia
del stalker me remito.
Estuvimos charlando un buen
rato, e incluso después fuimos todos a la barra a sacar tragos y como por el
lapso de una hora estuvimos todos juntos. Después los perdí, o me perdí
intencionalmente no recuerdo bien, y seguí con mi vida como venía siendo hasta
el momento: chico solo buscando no se qué cosa en un boliche atestado de putos.
A uno de ellos en particular
me lo seguí cruzando otras noches y saludando y charlando un rato. Una noche en
Human, hablando de la Creamfields que se venía y de las ganas de ver a David
Guetta que tocaba por primera vez en Argentina, me pidió el número de celular
porque me dijo que podía conseguir entradas y podíamos ir juntos con unos
amigos de él. Yo, ingenuamente, se lo dí.
Al lunes siguiente, mientras
me encontraba en una clase de la facultad, suena mi celular a las ocho de la mañana. Como era un
número desconocido, no atendí ya que no ameritaba interrumpir una clase. Al
minuto vuelve a sonar el teléfono y era el mismo número, ya a esta altura
levanté una ceja. Qué podía ser tan importante a esta hora de la mañana, qué
podría haber pasado?. No atendí. Al tercer llamado seguido me preocupé, algo
importante debe haber ocurrido. Me levanté de mi asiento, salí del aula y ya en
el patio atendí ‘Hola’ ‘Hola, Matt?’ no reconocía la voz ‘Sí, quien habla?
‘Habla Fulano, te acordás de mí?’ Era el chabón de Human ‘Si…si…como estás?’
‘Bien, y vos? Que hacías?’ ‘Todo bien, estoy en una clase en la facu. Pasó algo?’ ‘No
nada, sólo quería ver cómo estabas’ (Y PARA ESO ME TENÉS QUE LLAMAR TRES VECES
SEGUIDAS A LAS OCHO DE LA MAÑANA COMO SI
NO TUVIERA NADA MÁS IMPORTANTE QUE HACER DE MI VIDA QUE HABLAR CON VOS)
‘Aaaah.. jaja estoy muy bien gracias. Pero te tengo que dejar porque tengo que
seguir con la clase.
Después hablamos’ ‘Bueno, dale. Que tengas lindo día’ ‘Chau
chau’. Indignado corté la comunicación y volví a lo importante, la clase.
Bien entrada la noche, cerca
de las once y media, el teléfono iba a volver a sonar una y otra vez. Era el
mismo número que me llamó a la mañana. Después del tercer llamado le mandé un
sms diciéndole que estaba ocupado en el cine que no lo iba a atender. Me
respondió que era una lástima que quería hablar conmigo. Por suerte se dejó de
joder ese día. A la mañana siguiente me volvió a mandar un sms preguntándome
qué hacía. ‘Estoy en clase’, le respondí cortante. Y a la tarde a la noche
nuevamente, una y otra vez sonando. Como nunca paraba me obligaba a reaccionar.
Le mandé un sms: ‘qué pasa? estoy durmiendo’. ‘Qué temprano que dormís’ me
respondió CARADURAAA era casi la medianoche. El miércoles extrañamente no llamó y
me fui a dormir ilusionado con la idea de que se hubiese olvidado de mí. Pero
el jueves a la noche de nuevo, llamando una y otra vez, hasta que por fin se
dio cuenta y me mandó un mensaje: ‘si no me querés atender decimelo’. PERO ES
CLARO QUE NO TE QUIERO ATENDER. Nunca más supe de él, y una sola vez me lo
crucé en un boliche y pasó al lado mío con cara de ofendido. Por favor, quiénes
son! Decorado de utilería!
Por último quiero hablar de
mis vecinos, ya que parece que en el barrio me fichaban más de lo que yo mismo
imaginaba. Hubo dos vecinos que me contactaron vía facebook, me mandaban
mensajes privados diciéndome que me conocían, que me veían por el barrio, que
éramos vecinos. Yo les seguía inocentemente la conversación. Más
tarde me iba a enterar que eran una pareja que vivía en un edificio en frente
de casa, los dos me habían contactado en forma separada vía facebook y los dos
me tiraron onda. Con uno me dejé de hablar porque era un pelado desubicado, y
con el otro pegué buena onda y cada vez que nos cruzábamos por la calle, o a
veces en boliches, nos saludamos cordialmente. Hoy seguimos siendo vecinos y de
vez en cuando nos cruzamos.
Otro caso raro se dio una vez
que volvía de un Palacio (me refiero al boliche, todavía no soy príncipe), de
una ‘white party’ más precisamente. Como la mayoría de las veces al volver del
boliche saqué a pasear a mi perra para que no me despierte llorando a cualquier
hora de la mañana para salir a pasear. En esa paseada se me cruza un chico,
medio borracho y me saluda. Me dice que me ve todas las mañanas cuando paseo a
mi perra, y que hace unos días que no me veía. *Weird*. Nos pusimos a hablar,
resultaba que él era vecino mío, tenía 17 años, iba a un colegio de la zona y
no le copaban los compañeros porque ‘siempre viven drogándose’. Parecía muy
buena onda, y no sé si era mi cabeza o qué, pero hablábamos muy cerca uno del
otro y hasta con cierto grado de histeriqueo sexual. Pero a no olvidar que
tenía 17 años! Charlamos como 10 minutos y después cada uno a su casa. Digan lo
que quieran pero si este chico no era puto le faltaban 5 minutos. Hoy en día
rara vez lo cruzo y rara vez lo saludo.