La semana siguiente yo cumplí años y recibí su cordial saludo, no hice
ningún festejo sólo una cena con amigos durante la semana. El viernes siguiente
fui a un recital y nos mensajeamos un rato y el sábado a la tarde pasé por su
casa. El vivía con su hermana pero ella estaba en su ciudad natal por lo que
tendríamos varios días de soledad. Aquél día tuvimos nuestra primera vez, y mi
primera vez. Fue genial, nada fácil ya que yo era un inexperto, pero el tuvo
mucha paciencia (y calentura) y todo finalmente cedió, digo, se dio.
Al día siguiente domingo a la tarde, me llegó un mensaje de texto
mientras estudiaba. Era M. que me decía que estaba en el Alto Palermo con
amigos que si no quería pasar un rato. Le dije que sí, más que nada porque
quería conocer a los amigos, empezar a conocer gente gay en otro ámbito que no
fuera el de un boliche. Entré al Mc Donalds donde estaban y los vi a M. y sus
tres amigos más cercanos charlando. Me presenté con todos y me senté en una
silla a contemplar la
escena. Digo a contemplar la escena porque era así como me
sentía, mientras ellos hablaban de cosas y personas de las que no estaba muy al
tanto yo los observaba. Recuerdo que en ese momento sentía que todo el mundo
nos observaba. Los amigos de M. no escatimaban risas ni comentarios
homosexuales a viva voz, llamando bastante la atención. Yo por
dentro luchaba contra mi vergüenza por estar en esa situación y trataba de caer
simpático con los amigos de M. De más está decir que la hora que compartí con
sus amigos fue divertida y me cayeron muy bien al conocerlos, tan sólo hubiera
deseado que hubiese sido en un ámbito más privado y no en pleno Alto Palermo,
lugar por el que pasaban siempre casi todas las personas que conocía en mi vida.
Esa sensación de incomodidad, de enfrentar a la sociedad con mi
homosexualidad se repitió nuevamente unos días más tarde. El viernes siguiente
nos juntamos por primera vez en una previa. Yo llegué primero, pero un rato más
tarde llegó su mejor amigo con el novio y un rato después otro de sus amigos.
Era mi primera previa con un grupo homosexual y a medida que quedaba menos
alcohol me fue pareciendo más divertida. La principal diferencia con cualquier
otra previa a la que haya asistido tenía que ver con la música básicamente.
Sólo se escuchaban canciones pop cantadas por féminas básicamente en inglés, en
fin, era casi todo Britney Spears. A la 1.30 partimos hacia el la Plop que
quedaba a unas diez cuadras. Fuimos caminando por plena avenida Cabildo, y
después Lacroze. M. y dos amigos iban bailando y cantando y yo me moría de la
vergüenza. Eso o ir caminando con un cartel en la frente que diga “me la lastro
con ganas” era lo mismo. A mitad de camino nos cruzamos con un grupo de cuatro
pibes de alrededor de 20 años que al ver la escena soltaron un “Gaaays”. Yo me
puso rojo tomate, era la primera vez que me gritaban en la calle. Dónde me
estaba metiendo? Fue una pavada, pero yo quería que la tierra me tragase. Encima
uno de los amigos le respondió al chico “En serio? No me digas!”.
Por suerte unas cuadras más adelante entramos al boliche, seguimos
tomando como condenados y bailamos toda la calurosa noche. Al día siguiente en
mi facebook aparecieron fotos de la noche y comentarios varios. Era la primera
vez que en mi facebook gay aparecían fotos en las que no estaba solo.