jueves, 14 de junio de 2012

Capitulo XXVIII: Los amigos


La semana siguiente yo cumplí años y recibí su cordial saludo, no hice ningún festejo sólo una cena con amigos durante la semana. El viernes siguiente fui a un recital y nos mensajeamos un rato y el sábado a la tarde pasé por su casa. El vivía con su hermana pero ella estaba en su ciudad natal por lo que tendríamos varios días de soledad. Aquél día tuvimos nuestra primera vez, y mi primera vez. Fue genial, nada fácil ya que yo era un inexperto, pero el tuvo mucha paciencia (y calentura) y todo finalmente cedió, digo,  se dio.

Al día siguiente domingo a la tarde, me llegó un mensaje de texto mientras estudiaba. Era M. que me decía que estaba en el Alto Palermo con amigos que si no quería pasar un rato. Le dije que sí, más que nada porque quería conocer a los amigos, empezar a conocer gente gay en otro ámbito que no fuera el de un boliche. Entré al Mc Donalds donde estaban y los vi a M. y sus tres amigos más cercanos charlando. Me presenté con todos y me senté en una silla a contemplar la escena. Digo a contemplar la escena porque era así como me sentía, mientras ellos hablaban de cosas y personas de las que no estaba muy al tanto yo los observaba. Recuerdo que en ese momento sentía que todo el mundo nos observaba. Los amigos de M. no escatimaban risas ni comentarios homosexuales a viva voz, llamando bastante la atención. Yo por dentro luchaba contra mi vergüenza por estar en esa situación y trataba de caer simpático con los amigos de M. De más está decir que la hora que compartí con sus amigos fue divertida y me cayeron muy bien al conocerlos, tan sólo hubiera deseado que hubiese sido en un ámbito más privado y no en pleno Alto Palermo, lugar por el que pasaban siempre casi todas las personas que conocía en mi vida.

Esa sensación de incomodidad, de enfrentar a la sociedad con mi homosexualidad se repitió nuevamente unos días más tarde. El viernes siguiente nos juntamos por primera vez en una previa. Yo llegué primero, pero un rato más tarde llegó su mejor amigo con el novio y un rato después otro de sus amigos. Era mi primera previa con un grupo homosexual y a medida que quedaba menos alcohol me fue pareciendo más divertida. La principal diferencia con cualquier otra previa a la que haya asistido tenía que ver con la música básicamente. Sólo se escuchaban canciones pop cantadas por féminas básicamente en inglés, en fin, era casi todo Britney Spears. A la 1.30 partimos hacia el la Plop que quedaba a unas diez cuadras. Fuimos caminando por plena avenida Cabildo, y después Lacroze. M. y dos amigos iban bailando y cantando y yo me moría de la vergüenza. Eso o ir caminando con un cartel en la frente que diga “me la lastro con ganas” era lo mismo. A mitad de camino nos cruzamos con un grupo de cuatro pibes de alrededor de 20 años que al ver la escena soltaron un “Gaaays”. Yo me puso rojo tomate, era la primera vez que me gritaban en la calle. Dónde me estaba metiendo? Fue una pavada, pero yo quería que la tierra me tragase. Encima uno de los amigos le respondió al chico “En serio? No me digas!”.

Por suerte unas cuadras más adelante entramos al boliche, seguimos tomando como condenados y bailamos toda la calurosa noche. Al día siguiente en mi facebook aparecieron fotos de la noche y comentarios varios. Era la primera vez que en mi facebook gay aparecían fotos en las que no estaba solo.