Con el correr del invierno y
el advenimiento de la primavera empecé a ir menos a la Plop y a la Ambar y más
a Rheo y a Human, un nuevo boliche que abría en Mandarine, dejando atrás un
pasado de chapes con chicos, chapes con chicas, chapes de a tres, otros chapes,
etc.
Con Human empezó una etapa
distinta, como más madura, ya que me sentía mucho más identificado con la gente
que iba a este boliche que con la que iba a los otros. Gente que se vestía muy
bien, de promedio de edad de veinte y tantos y que buscaba pasar un lindo rato más
que enfiestarse masivamente. También me gustaba el hecho de que estuviera al
lado del río y la música actual remixada que pasaban. La contracara era que la
gente era más careta y tenía un poco menos de onda, algo que para una persona
sola como yo complicaba bastante el terreno.
Ya me estaba cansando de salir
solo: significaba quedarme en casa hasta tarde tomando agua mineral hasta que
se hiciera la una de la mañana hora que ya me habilitaba a partir hacia el
boliche #tristesa. Necesitaba previas, alguien con quién bailar y con quien
compartir las situaciones que se iban sucediendo en el boliche. Pero Human era
gratis, así que estar solo no era excusa para no ir ya que como no tenía que
pagar podía ir un rato y si me aburría me volvía.
La cuestión es que ya no me
chapaba a muchos chicos, de hecho nunca me chapé a nadie en Human (solo una
chica una vez), alguno que otro en Plop o en Rheo. Ahora estaba en una etapa
más de ‘estrella’ en la que rechazaba a los candidatos que se aproximaban, que
tampoco eran la gran cosa obviamente.
Pero Human no iba a ser lo
único nuevo del 2009, a
mediados del año se estrenaba el chat de Facebook, y si bien muchos al
principio no le dimos bola y nos parecía una mierda, al final terminó siendo
una herramienta fundamental de primer contacto con desconocidos. Es así como
algunos chicos empezaron a contactarme vía chat, y como yo estaba subido arriba
de un pony a muchos no les di bola o los trataba en un ámbito más de amistad,
pero hubo casos que no pude dejar de lado.
Recuerdo específicamente dos,
por los parecidos que tenían el uno del otro. Ambos chicos eran del interior
del país, uno de Rosario y otro de Corrientes. Los dos estaban bárbaros de
verdad, casi que no entendía por qué me estaban tirando onda a mí. En ambos
casos el contacto lo hicieron ellos vía red social, que dio lugar al contacto vía msn, que dio lugar
al contacto visual vía webcam. No era la primera vez que usaba la webcam de la
notebook para contactarme con otros, para mí antes de conocer a la otra persona
personalmente, era fundamental establecer una conexión visual con movimiento
superadora de las fotos. Hay mucha foto trucha o photoshopeada por todos lados
y todos tenemos fotos que nos suman de dos a tres puntos lo que realmente somos.
En ese sentido la webcam era fundamental para ver a lo que uno se enfrentaba y
obligaba a uno a mostrarse tal cual es, sin sorpresas.
Lo peculiar de estos casos es
que empecé a tener otro tipo de interacción a la que no estaba acostumbrado. Por
iniciativa de ellos y con mi consentimiento nos vimos a través de la cámara ‘como
Dios nos trajo al mundo’, desnudos y tocándonos las partes íntimas claro está.
Yo soy bastante pudoroso, incluso me estoy poniendo colorado mientras lo
escribo, pero el hecho de que vivieran en otra provincia y que no me los iba a
cruzar por la calle liberó un poco mis trabas mentales dando lugar al placer
virtual.
Con el tiempo, y como de
costumbre, me di cuenta que yo en realidad era un tarado ya que existen varias
páginas webs de contacto con chongos con fines sexuales y hasta páginas de
webcams públicas y que son ampliamente utilizadas en el mundo gay, claro que en
aquél momento yo no tenía la menor idea y el histeriqueo de facebook era mi
única herramienta para conocer gente.
Las sesiones se repitieron,
sobre todo con el rosarino, pero igual todo se mantenía en un ámbito bastante
naive. La verdad que si bien encontraba excitación en el hecho, todavía estaba lejos
de acercarse a una paja para mí. Lo que me gustaba era la posibilidad de
acceder a la intimidad de otras personas de una manera mucho más fácil que el
ámbito personal. De hecho, este tipo de ‘sexo virtual’ iba a constituir mi
mayor aproximación al sexo real por el resto del año.
Claro que cuando las llevé a
cabo nunca iba a pensar que me iba a terminar encontrando cara a cara con ellos,
los dos, en Buenos Aires. Al rosarino me lo crucé en la Plop y al correntino en
Human. De todas maneras esto ocurrió en el 2010 cuando yo ya estaba en una
relación formal, de manera que no pasó de un saludo y de sentir una vergüenza
muy grande por terminar conociendo personalmente a aquellas personas con las
que estuve masturbándome virtualmente. Heavy.
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