miércoles, 28 de diciembre de 2011

Capitulo XXI: Relaciones virtuales


Con el correr del invierno y el advenimiento de la primavera empecé a ir menos a la Plop y a la Ambar y más a Rheo y a Human, un nuevo boliche que abría en Mandarine, dejando atrás un pasado de chapes con chicos, chapes con chicas, chapes de a tres, otros chapes, etc.

Con Human empezó una etapa distinta, como más madura, ya que me sentía mucho más identificado con la gente que iba a este boliche que con la que iba a los otros. Gente que se vestía muy bien, de promedio de edad de veinte y tantos y que buscaba pasar un lindo rato más que enfiestarse masivamente. También me gustaba el hecho de que estuviera al lado del río y la música actual remixada que pasaban. La contracara era que la gente era más careta y tenía un poco menos de onda, algo que para una persona sola como yo complicaba bastante el terreno.

Ya me estaba cansando de salir solo: significaba quedarme en casa hasta tarde tomando agua mineral hasta que se hiciera la una de la mañana hora que ya me habilitaba a partir hacia el boliche #tristesa. Necesitaba previas, alguien con quién bailar y con quien compartir las situaciones que se iban sucediendo en el boliche. Pero Human era gratis, así que estar solo no era excusa para no ir ya que como no tenía que pagar podía ir un rato y si me aburría me volvía.

La cuestión es que ya no me chapaba a muchos chicos, de hecho nunca me chapé a nadie en Human (solo una chica una vez), alguno que otro en Plop o en Rheo. Ahora estaba en una etapa más de ‘estrella’ en la que rechazaba a los candidatos que se aproximaban, que tampoco eran la gran cosa obviamente.   

Pero Human no iba a ser lo único nuevo del 2009, a mediados del año se estrenaba el chat de Facebook, y si bien muchos al principio no le dimos bola y nos parecía una mierda, al final terminó siendo una herramienta fundamental de primer contacto con desconocidos. Es así como algunos chicos empezaron a contactarme vía chat, y como yo estaba subido arriba de un pony a muchos no les di bola o los trataba en un ámbito más de amistad, pero hubo casos que no pude dejar de lado.

Recuerdo específicamente dos, por los parecidos que tenían el uno del otro. Ambos chicos eran del interior del país, uno de Rosario y otro de Corrientes. Los dos estaban bárbaros de verdad, casi que no entendía por qué me estaban tirando onda a mí. En ambos casos el contacto lo hicieron ellos vía red social, que  dio lugar al contacto vía msn, que dio lugar al contacto visual vía webcam. No era la primera vez que usaba la webcam de la notebook para contactarme con otros, para mí antes de conocer a la otra persona personalmente, era fundamental establecer una conexión visual con movimiento superadora de las fotos. Hay mucha foto trucha o photoshopeada por todos lados y todos tenemos fotos que nos suman de dos a tres puntos lo que realmente somos. En ese sentido la webcam era fundamental para ver a lo que uno se enfrentaba y obligaba a uno a mostrarse tal cual es, sin sorpresas.

Lo peculiar de estos casos es que empecé a tener otro tipo de interacción a la que no estaba acostumbrado. Por iniciativa de ellos y con mi consentimiento nos vimos a través de la cámara ‘como Dios nos trajo al mundo’, desnudos y tocándonos las partes íntimas claro está. Yo soy bastante pudoroso, incluso me estoy poniendo colorado mientras lo escribo, pero el hecho de que vivieran en otra provincia y que no me los iba a cruzar por la calle liberó un poco mis trabas mentales dando lugar al placer virtual.

Con el tiempo, y como de costumbre, me di cuenta que yo en realidad era un tarado ya que existen varias páginas webs de contacto con chongos con fines sexuales y hasta páginas de webcams públicas y que son ampliamente utilizadas en el mundo gay, claro que en aquél momento yo no tenía la menor idea y el histeriqueo de facebook era mi única herramienta para conocer gente.

Las sesiones se repitieron, sobre todo con el rosarino, pero igual todo se mantenía en un ámbito bastante naive. La verdad que si bien encontraba excitación en el hecho, todavía estaba lejos de acercarse a una paja para mí. Lo que me gustaba era la posibilidad de acceder a la intimidad de otras personas de una manera mucho más fácil que el ámbito personal. De hecho, este tipo de ‘sexo virtual’ iba a constituir mi mayor aproximación al sexo real por el resto del año.

Claro que cuando las llevé a cabo nunca iba a pensar que me iba a terminar encontrando cara a cara con ellos, los dos, en Buenos Aires. Al rosarino me lo crucé en la Plop y al correntino en Human. De todas maneras esto ocurrió en el 2010 cuando yo ya estaba en una relación formal, de manera que no pasó de un saludo y de sentir una vergüenza muy grande por terminar conociendo personalmente a aquellas personas con las que estuve masturbándome virtualmente. Heavy.

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