En medio de la vorágine
bolichera conocí a un chico que lo voy a llamar N. Lo agregué en Facebook allá
por el mes de Marzo, después él me agregó al MSN y me empezó a hablar. Me
interesó porque parecía lindo, tenía unos ojos verdes muy bonitos que
contrastaban muy bien con su pelo negro, pero sobre todo porque parecía una
persona interesante con la que se podía charlar y había buena onda. Hablábamos
mucho de música, cine y, eventualmente, de chicos y boliches y lo que
significaba ‘ser gay hoy’.
Tal es así que estuvimos dos
meses chateando, teníamos muy buena química para el chat, pero no salía de eso.
De mi parte no iba a haber nada más porque no estaba preparado para una
relación o una cita o lo que sea que surgiese. Me sentía cómodo en la posición
del chat y prefería seguir charlando a que todo se cortara. A los dos meses lo
ví en la Ambar, bailando con amigos. No me acerqué, obviamente, es muy difícil
pasar al ámbito real después de dos meses de virtualidad. Surgen un montón de
dudas del tipo ¿Y qué si no me gusta su voz? ¿Y qué si no tenemos tema de
conversación? ¿Y qué estoy buscando realmente? ¿Y si no le gusto? etc. En fin,
lo ví de lejos un rato y después seguí en la mía y no paso nada.
Sin embargo, un par de semanas
después, chateando un viernes nos dimos cuenta que íbamos a coincidir en una
Plop, así que nos pasamos los números de celulares para encontrarnos. Así que
allá fuimos, cada uno por su lado. Al principio no lo ví, ni le mandé mensaje,
ni el a mí, así que hice la
mía. Pero tipo tres de la mañana lo ví… chapándose a otro
chico. Si bien mi primera reacción fue chocante, después me sonreí. Yo mismo me
había chapado ya dos chicos y a mi me chocaba verlo a él chapándose a otro.. no
podía ser egoísta. Me hice el boludo, me fui para otro lado y a la hora le
mandé un mensaje. Me respondió al toque y mensaje va y mensaje viene tipo 4.30
nos encontramos por la parte de la escalera. Después del saludo protocolar charlamos
un rato, y todos mis miedos que mencioné antes se fueron disipando, en
definitiva el complicado es uno mismo. Después de 15 o 20 minutos de darle
charla el seguía al lado mío, eso para mí era señal que yo también algo le
gustaba, cosa que hasta el momento dudaba (soy un poco lento). Así que di el
primer paso y le dí un beso que se extendió hasta que cerró el boliche
prácticamente.
Ese beso no era uno más, era
fruto de dos meses de remarla y se sintió realmente especial. El día después
todo seguía igual.. seguimos chateando como si nada hubiera pasado, y hasta nos
reímos de algunas cosas de la
noche. Así , la semana siguiente volvimos a coincidir en un
boliche. En dos meses sólo habíamos coincidido una vez, y ahora en una semanas
coincidíamos en dos… había onda claramente.
Esta segunda vez fue distinta
a la primera. Nos
cruzamos enseguida en la barra de arriba (no eran ni las dos de la mañana) y
estuvimos juntos toda la noche, solos.. besos, caricias, abrazos, todo muy
naive y muy lindo. Él abandonó a sus amigos y yo, bueno yo siempre estaba solo.
Nos fuimos juntos a las 7 de la mañana cuando el boliche cerró. Lo acompañé a
tomarse el colectivo agarrado de la mano por la calle (qué locura!) y nos
despedimos con un beso al mejor estilo Hollywood.
Después seguimos chateando y
nos empezamos a hablar directamente por mensaje de texto. A las dos semanas yo
salí una noche a bailar con amigos a un boliche hetero. Nos pusimos todos muy
en pedo y en el boliche, a las 4.30 de la mañana sentí ganas de tenerlo cerca
de mí y abrazarlo. Y entonces cometí uno de los grandes errores que cometemos
todos los que estamos en pedo y con un celular en la mano: le mandé un sms que
decía: “Te extraño :( ”
Nunca me lo respondió, y
apenas si lo mencionamos al día siguiente en un chat. Yo quedé medio dolido y muy
expuesto, y por acto reflejo me alejé un poco de N. Me conecté menos y ya no le
mandaba sms. Él respondió de la misma manera. Así pasaron dos semanas hasta que
nos volvimos a encontrar en un boliche. Nos chocamos en la pista, cruzamos dos
palabras, chapamos en seguida y el metió la mano en mi pantalón y empezó a
pajearme ahí. Yo le devolví el favor pero a los 15 segundos sentí que era cualquiera,
así que le saqué la mano, le dí un beso y le dije: ‘Chau’.
Después de eso seguimos
chateando muy esporádica y forzadamente, hasta que se cortó. Para mí fue una
linda experiencia y mis primeros sentimientos hacia un chico. Tengo en claro
que si no avanzó fue porque yo nunca fui más allá de los cruces de boliche y
eso terminó por agotar lo que había. De todas maneras no me arrepiento de como
se dieron las cosas, no habría sabido cómo manejarlas en aquél momento.
Nos volvimos a cruzar una vez
más varios meses después, y nos pusimos a charlar obviamente. Seguía habiendo
la misma onda, pero era distinta. No había tensión sexual como antes, sino que
era más bien cómo dos amigos que se vuelven a reencontrar después de muchos
años. Después de 10 minutos de charla lo despedí y con una sonrisa en la cara
me fui a hacer la mía, como siempre.
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