miércoles, 7 de diciembre de 2011

Capitulo XIX: Is this love?


En medio de la vorágine bolichera conocí a un chico que lo voy a llamar N. Lo agregué en Facebook allá por el mes de Marzo, después él me agregó al MSN y me empezó a hablar. Me interesó porque parecía lindo, tenía unos ojos verdes muy bonitos que contrastaban muy bien con su pelo negro, pero sobre todo porque parecía una persona interesante con la que se podía charlar y había buena onda. Hablábamos mucho de música, cine y, eventualmente, de chicos y boliches y lo que significaba ‘ser gay hoy’.
Tal es así que estuvimos dos meses chateando, teníamos muy buena química para el chat, pero no salía de eso. De mi parte no iba a haber nada más porque no estaba preparado para una relación o una cita o lo que sea que surgiese. Me sentía cómodo en la posición del chat y prefería seguir charlando a que todo se cortara. A los dos meses lo ví en la Ambar, bailando con amigos. No me acerqué, obviamente, es muy difícil pasar al ámbito real después de dos meses de virtualidad. Surgen un montón de dudas del tipo ¿Y qué si no me gusta su voz? ¿Y qué si no tenemos tema de conversación? ¿Y qué estoy buscando realmente? ¿Y si no le gusto? etc. En fin, lo ví de lejos un rato y después seguí en la mía y no paso nada.
Sin embargo, un par de semanas después, chateando un viernes nos dimos cuenta que íbamos a coincidir en una Plop, así que nos pasamos los números de celulares para encontrarnos. Así que allá fuimos, cada uno por su lado. Al principio no lo ví, ni le mandé mensaje, ni el a mí, así que hice la mía. Pero tipo tres de la mañana lo ví… chapándose a otro chico. Si bien mi primera reacción fue chocante, después me sonreí. Yo mismo me había chapado ya dos chicos y a mi me chocaba verlo a él chapándose a otro.. no podía ser egoísta. Me hice el boludo, me fui para otro lado y a la hora le mandé un mensaje. Me respondió al toque y mensaje va y mensaje viene tipo 4.30 nos encontramos por la parte de la escalera. Después del saludo protocolar charlamos un rato, y todos mis miedos que mencioné antes se fueron disipando, en definitiva el complicado es uno mismo. Después de 15 o 20 minutos de darle charla el seguía al lado mío, eso para mí era señal que yo también algo le gustaba, cosa que hasta el momento dudaba (soy un poco lento). Así que di el primer paso y le dí un beso que se extendió hasta que cerró el boliche prácticamente.
Ese beso no era uno más, era fruto de dos meses de remarla y se sintió realmente especial. El día después todo seguía igual.. seguimos chateando como si nada hubiera pasado, y hasta nos reímos de algunas cosas de la noche. Así, la semana siguiente volvimos a coincidir en un boliche. En dos meses sólo habíamos coincidido una vez, y ahora en una semanas coincidíamos en dos… había onda claramente.
Esta segunda vez fue distinta a la primera. Nos cruzamos enseguida en la barra de arriba (no eran ni las dos de la mañana) y estuvimos juntos toda la noche, solos.. besos, caricias, abrazos, todo muy naive y muy lindo. Él abandonó a sus amigos y yo, bueno yo siempre estaba solo. Nos fuimos juntos a las 7 de la mañana cuando el boliche cerró. Lo acompañé a tomarse el colectivo agarrado de la mano por la calle (qué locura!) y nos despedimos con un beso al mejor estilo Hollywood.
Después seguimos chateando y nos empezamos a hablar directamente por mensaje de texto. A las dos semanas yo salí una noche a bailar con amigos a un boliche hetero. Nos pusimos todos muy en pedo y en el boliche, a las 4.30 de la mañana sentí ganas de tenerlo cerca de mí y abrazarlo. Y entonces cometí uno de los grandes errores que cometemos todos los que estamos en pedo y con un celular en la mano: le mandé un sms que decía: “Te extraño :( ”
Nunca me lo respondió, y apenas si lo mencionamos al día siguiente en un chat. Yo quedé medio dolido y muy expuesto, y por acto reflejo me alejé un poco de N. Me conecté menos y ya no le mandaba sms. Él respondió de la misma manera. Así pasaron dos semanas hasta que nos volvimos a encontrar en un boliche. Nos chocamos en la pista, cruzamos dos palabras, chapamos en seguida y el metió la mano en mi pantalón y empezó a pajearme ahí. Yo le devolví el favor pero a los 15 segundos sentí que era cualquiera, así que le saqué la mano, le dí un beso y le dije: ‘Chau’.
Después de eso seguimos chateando muy esporádica y forzadamente, hasta que se cortó. Para mí fue una linda experiencia y mis primeros sentimientos hacia un chico. Tengo en claro que si no avanzó fue porque yo nunca fui más allá de los cruces de boliche y eso terminó por agotar lo que había. De todas maneras no me arrepiento de como se dieron las cosas, no habría sabido cómo manejarlas en aquél momento.
Nos volvimos a cruzar una vez más varios meses después, y nos pusimos a charlar obviamente. Seguía habiendo la misma onda, pero era distinta. No había tensión sexual como antes, sino que era más bien cómo dos amigos que se vuelven a reencontrar después de muchos años. Después de 10 minutos de charla lo despedí y con una sonrisa en la cara me fui a hacer la mía, como siempre.

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