lunes, 20 de junio de 2011

Especial Semana Santa: El amigo que no fue

Al día siguiente me levanté bastante mareado, clara señal de que me había puesto en pedo la noche anterior. Junto con el despertar también vino la recopilación de los eventos de la noche anterior y no pude evitar la sensación de incomodidad. Sin embargo, no podía quedarme pensando en eso porque era Viernes Santo y yo tenía una cita.

Sería mi segundo encuentro con un chico homosexual, claro que mis intenciones en este caso diferían radicalmente de la primera cita. Aquella vez lo único que me interesaba era experimentar sexualmente con un chico. En este caso, sin embargo, estaba interesado en entablar una relación de amistad.

Estuve algo más de un mes chateando y, eventualmente, mandandome mensajes de texto con el chico que me iba a encontrar. Él vivía en San Miguel y se iba a venir en colectivo hasta Palermo para ir a tomar mate por los parques. El encuentro era a las 3 de la tarde, así que después de almorzar preparé el termo con agua caliente, la yerba y unas galletitas y salí rumbo al encuentro.

En el camino entre mi casa y el punto de encuentro, unas 10 cuadras más o menos, tenía que hacer un llamado. Tenía que llamar a mi amigo Tomás para arreglar un encuentro que aclare lo sucedido la noche anterior. Lo llamé, me atendió de una, y quedamos en encontrarnos el domingo. Se notaba que yo estaba nervioso en la conversación, por lo que mi amigo se despidió con un 'Tranquilo, está todo más que bien'. Perfecto.

Llegué al punto de encuentro, Santa Fe y Juan B Justo. No me pareció verlo, así que me senté en una plazoleta y le mandé un mensaje diciéndole dónde me podía encontrar. A los 5 minutos apróx lo vi acercarse. Nos saludamos y empezamos a caminar rumbo a los parques. Siempre esos primeros minutos que no se sabe qué decir, ni existe la confianza para tocar temas interesantes, son bastante incómodos. Sin embargo recuerdo que fácilmente entablamos conversación y encontramos un lugar donde tirarnos a tomar mate.

Él vivía con su familia, que no estaba enterada de su condición sexual, no salía habitualmente a lugares gay y había tenido una experiencia con un hombre hacía un año aproximadamente. Charlamos por más de dos horas y tocamos todo tipo de temas: facultad, familia, trabajo, chongos, etc. Era buena onda y muy cómico. Físicamente no me atraía, pero para mi mejor porque lo que me interesaba era tener alguien a quién contarle lo que me estaba pasando y que se sintiera identificado. Le conté toda mi aventura de la noche anterior y eso me hizo muy bien. Un momento incómodo fue cuando me dijo que le gustaba mi nombre pero claro, él me conocía por mi nombre de facebook que, claramente, no era mi verdadero nombre, así que le conté cómo me llamaba realmente a lo cual respondió: 'También me gusta jajaja'

Cerca de las seis de la tarde y con el sol bajando me despedí de él porque tenía que juntarme con mis amigos. Lo acompañé a la parada, lo despedí cuando se subió al colectivo y me fui caminando para lo de un amigo y en el camino me llegó un mensajito de él. Decía: 'No te gusté no?'. Puta madre! Si habíamos tenido una linda tarde, charlando de todo y con toda la onda y me manda ese mensaje. Evidentemente él tenía otras intenciones a las cuales yo no creí haber dado lugar.Yo respondí: 'No, la pasé muy bien. Tenemos que repetir'.

No me acuerdo muy bien como siguió esa charla, pero seguimos hablando y chateando cada vez con menos frecuencia. Yo lo invité un par de veces a que vayamos juntos a bailar pero él nunca podía, vivía muy lejos. Así que unos meses después directamente dejamos de hablar. Hoy veo fotos de él en donde parece que está en pareja con un chico y que la familia lo sabe porque también se sacan fotos con él y su novio. Me puso muy contento por él.

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