Hace poco una amiga que está
escribiendo para un seminario de sexualidad me pidió que le contara por qué
hoy, después de tres años desde que me asumí como homosexual, no le conté a mi
familia sobre mi situación. Es muy difícil hacer entender los motivos a los que
no se encuentran en mi lugar. Supongo que no lo hice porque no quería pasar el
infierno de vivir en mi casa en esa situación. Mi madre es depresiva y mi
hermana la persona más insegura que conozco. En base a lo poco que comenté en mi familiar, aceptar enteramente mi
homosexualidad y mi práctica homosexual hubiese resultado en conflictos
permanentes en el ámbito familiar que esas personalidades no estaban preparados para enfrentar. Significaba llegar a casa cansado después de un día de trabajo y facultad, y tener que escuchar reproches de mi madre por el rumbo que había decidido seguir. Significaba responder un interrogatorio cada vez que quisiera salir de casa a la noche. Significaba escuchar reproches de que 'no pienso en mi hermana ni en mi familia' a la hora de actuar. Significaba escuchar sobre médicos psiquiatras que podían solucionar mi 'problema'. Significaba escuchar llorar a mi madre todas las noches. Significaba que seguramente mi padre, y el resto de mi familia, se enterarían generando situaciones familiares de tensión insoportablemente incómodas. Significaba que yo iba a estar en el centro de la escena familiar, con alguien siempre dispuesto a ayudarme, pero cómo cada uno creía conveniente y no como realmente podían ayudarme, Significaba que todas las discusiones iban a terminar con un 'maricón'. Y la verdad que lo único que yo quería era sentir el apoyo familiar y que me dejasen ser y confiaran en mi madurez de 23 años, pero sabía que eso no era lo que iba a encontrar, porque en la cabeza de mi familia, si ellos no se metían y me corregían, significaba que yo no les importaba, cuando en realidad era todo lo contrario.
Yo estaba enfrentando un mundo desconocido y descubriendo un lado de mi sexualidad en lo que nada era seguro. Necesitaba gente que me apoyara y me dijera que no importa como resultara, siempre podría contar con ellos. No necesitaba gente que me dijera qué tenía que hacer, qué era lo mejor para mí y que pensara que el camino para conseguirlo era el de la confrontación.
Vivir en un escenario de depresión familiar, discusiones permanentes sobre decisiones de vida y control constante de mi accionar me hubiese paralizado, hubiese evitado que yo tome un montón de decisiones que me convirtieron en la persona que soy hoy. Hubiese tenido un efecto totalmente adverso: me hubiese retenido dentro del placard mucho tiempo más.
- Pero si estuviste 23 años tapado, por qué no estarlo un tiempo más para que tu familia lo dirigiese mejor?
- Porque ahora sabía que quería, ahora lo tenía asumido, y quería experimentarlo. Yo no fui un reprimido durante 23 años, siempre intenté entender qué era lo que me pasaba. Ahora que lo sabía no podía reprimirme, y por mi personalidad, sentía que compartir lo que me pasaba con mi familia iba a llevarme a eso, más que a liberarme. Con la idea de no lastimarlos iba a reprimirme y meterme adentro de un closet del que yo ya no quería formar parte.
Es por eso que tomé la decisión de seguir con mi vida como si nada hubiera cambiado. Tomar las decisiones sin sentirme condicionado por mi entorno familiar. Hay personas que dicen que quieren que sus padres los conozcan por como realmente son, y por eso los enfrentan. Para mí son zonceras porque yo con mis padres soy como soy realmente más allá de con quién me acueste. En mi caso mi personalidad estaba desarrollada con anterioridad a mi sexualidad, y no sentía que era otra persona al ser homosexual, algo que particularmente mi madre no lo entendía.
Obviamente que mi familia no es ciega y eventualmente se darían cuenta de que algo conmigo pasaba. Y entendía que el día que decidiera enfrentarlos seguramente estuvieran mejor preparados. Y en mi mente me imagino ese momento con años de vida homosexual encima, y con el apoyo de mi entorno de amigos, que me darían la confianza suficiente para enfrentar a las personas que menos quería lastimar. Por otro lado, ya no viviría con ellos y tendría mi propio lugar para llevar mi propia vida, sin presiones. Mientras tanto, ante los ojos de ellos, mi vida transcurriría sin grandes novedades. Ojos que no ven...
Yo estaba enfrentando un mundo desconocido y descubriendo un lado de mi sexualidad en lo que nada era seguro. Necesitaba gente que me apoyara y me dijera que no importa como resultara, siempre podría contar con ellos. No necesitaba gente que me dijera qué tenía que hacer, qué era lo mejor para mí y que pensara que el camino para conseguirlo era el de la confrontación.
Vivir en un escenario de depresión familiar, discusiones permanentes sobre decisiones de vida y control constante de mi accionar me hubiese paralizado, hubiese evitado que yo tome un montón de decisiones que me convirtieron en la persona que soy hoy. Hubiese tenido un efecto totalmente adverso: me hubiese retenido dentro del placard mucho tiempo más.
- Pero si estuviste 23 años tapado, por qué no estarlo un tiempo más para que tu familia lo dirigiese mejor?
- Porque ahora sabía que quería, ahora lo tenía asumido, y quería experimentarlo. Yo no fui un reprimido durante 23 años, siempre intenté entender qué era lo que me pasaba. Ahora que lo sabía no podía reprimirme, y por mi personalidad, sentía que compartir lo que me pasaba con mi familia iba a llevarme a eso, más que a liberarme. Con la idea de no lastimarlos iba a reprimirme y meterme adentro de un closet del que yo ya no quería formar parte.
Es por eso que tomé la decisión de seguir con mi vida como si nada hubiera cambiado. Tomar las decisiones sin sentirme condicionado por mi entorno familiar. Hay personas que dicen que quieren que sus padres los conozcan por como realmente son, y por eso los enfrentan. Para mí son zonceras porque yo con mis padres soy como soy realmente más allá de con quién me acueste. En mi caso mi personalidad estaba desarrollada con anterioridad a mi sexualidad, y no sentía que era otra persona al ser homosexual, algo que particularmente mi madre no lo entendía.
Obviamente que mi familia no es ciega y eventualmente se darían cuenta de que algo conmigo pasaba. Y entendía que el día que decidiera enfrentarlos seguramente estuvieran mejor preparados. Y en mi mente me imagino ese momento con años de vida homosexual encima, y con el apoyo de mi entorno de amigos, que me darían la confianza suficiente para enfrentar a las personas que menos quería lastimar. Por otro lado, ya no viviría con ellos y tendría mi propio lugar para llevar mi propia vida, sin presiones. Mientras tanto, ante los ojos de ellos, mi vida transcurriría sin grandes novedades. Ojos que no ven...
te quiero. muchísimo.
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